Disruptores Hormonales: qué son, dónde están y cómo reducirlos

Lo que necesitas saber sobre estas sustancias cada vez más presentes en nuestro día a día

En los últimos años se ha hablado mucho de los disruptores endocrinos, más conocidos como disruptores hormonales. Y aunque el nombre puede sonar complejo, el concepto es bastante simple: son sustancias químicas capaces de interferir con el funcionamiento normal de nuestras hormonas.

¿Por qué generan tanto interés? Porque las hormonas participan en prácticamente todo: crecimiento, metabolismo, fertilidad, sueño, estado de ánimo, regulación del apetito y mucho más.

La buena noticia es que no se trata de vivir con miedo ni de obsesionarse con cada producto que usamos. Se trata de entender qué son, dónde se encuentran y cómo podemos reducir nuestra exposición de forma razonable.

¿Qué son los disruptores hormonales?

Nuestro cuerpo funciona gracias a hormonas, que actúan como mensajeros químicos. Los disruptores hormonales pueden imitar, bloquear o alterar las señales que estas hormonas envían a las células.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) los define como sustancias externas capaces de interferir con la síntesis, secreción, transporte, acción o eliminación de las hormonas naturales del organismo.

Actualmente, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea y la Endocrine Society reconocen que algunas de estas sustancias pueden afectar distintos sistemas biológicos, especialmente cuando la exposición ocurre durante largos períodos o en etapas sensibles de la vida, como el embarazo y la infancia.

¿Dónde se encuentran?

Aquí viene algo importante.

Cuando se habla de disruptores hormonales, muchas personas piensan inmediatamente en los cosméticos. Sin embargo, la realidad es que están presentes en muchos aspectos de la vida moderna.

Podemos encontrarlos en:

  • Envases plásticos para alimentos y bebidas
  • Algunos pesticidas
  • Productos de limpieza
  • Textiles y muebles
  • Utensilios de cocina con revestimientos antiadherentes
  • Polvo acumulado en espacios interiores
  • Boletas
  • Algunos cosméticos y perfumes

Por eso, hoy los expertos hablan cada vez más de exposición acumulativa.

No suele ser un producto aislado el que genera preocupación, sino la suma de pequeñas exposiciones que recibimos diariamente durante años.

¿Cuáles son los más conocidos?

Bisfenoles (BPA, BPS y similares)

Los bisfenoles se utilizan en algunos plásticos y resinas. El BPA ha sido uno de los compuestos más estudiados por su posible capacidad de interferir con el sistema hormonal. Por esta razón, muchos fabricantes han comenzado a eliminarlo de sus productos. Sin embargo, algunos sustitutos como BPS y BPF también están siendo investigados.

Ftalatos

Los ftalatos se utilizan para aportar flexibilidad a ciertos plásticos y también pueden encontrarse asociados a algunas fragancias. Diversos estudios han relacionado ciertos ftalatos con alteraciones hormonales y reproductivas, por lo que muchos países han restringido su uso en determinadas aplicaciones.

Triclosán

Fue ampliamente utilizado durante años en jabones antibacteriales, desodorantes y algunos productos de higiene personal. Actualmente su uso ha disminuido considerablemente debido a preocupaciones relacionadas con resistencia bacteriana y posibles efectos hormonales.

Benzofenonas y algunos filtros UV químicos

Algunos filtros solares químicos, como la oxybenzone (benzophenone-3), han sido objeto de investigación por su posible actividad hormonal. La Unión Europea continúa evaluando y actualizando periódicamente los niveles permitidos de estas sustancias en cosméticos.

PFAS o "Forever Chemicals"

Los PFAS son uno de los temas más discutidos actualmente. Se les conoce como "químicos eternos" porque pueden permanecer durante mucho tiempo en el medio ambiente y en el organismo.

Se han utilizado en productos resistentes al agua, manchas o grasa, incluyendo ciertos textiles, utensilios de cocina y algunos productos cosméticos. Actualmente Europa está avanzando en una de las evaluaciones regulatorias más amplias realizadas sobre este grupo de sustancias.

¿Debemos preocuparnos?

La respuesta corta es: sí, pero sin alarmismo.

La ciencia sigue investigando muchos aspectos relacionados con los disruptores hormonales y todavía existen preguntas abiertas. Sin embargo, existe suficiente evidencia para recomendar una reducción razonable de la exposición cuando sea posible.

Especialmente en mujeres embarazadas, niños pequeños y personas que buscan minimizar factores potencialmente asociados a alteraciones hormonales.

¿Cómo reducir la exposición?

No es posible eliminarlos por completo. Están demasiado presentes en el entorno.

Pero sí podemos tomar medidas sencillas:

  • Preferir envases de vidrio o acero inoxidable para alimentos y bebidas.
  • Evitar calentar comida en recipientes plásticos.
  • Ventilar los espacios interiores con frecuencia.
  • Limpiar el polvo del hogar regularmente.
  • Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.
  • Manipular lo menos posible las boletas.
  • Elegir productos de cuidado personal formulados con criterios de seguridad y transparencia.
  • Revisar las listas de ingredientes cuando sea posible.

Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden marcar una diferencia significativa.

El enfoque de CELIV

En CELIV creemos que la cosmética debe acompañar la salud de la piel, no trabajar en contra de ella. Por eso formulamos sin fragancias, alcohol, siliconas, ni ingredientes que actualmente presentan preocupación por su potencial actividad disruptora hormonal.

Nuestro objetivo no es generar miedo, sino promover decisiones informadas. Porque cuando entendemos mejor lo que usamos cada día, también podemos cuidar mejor de nuestra salud y la de nuestra familia.


 

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